Entrevistamos a Jimena García San Miguel, una de las mejores fotógrafas de bodas de España, fundadora de Volvoreta Bodas.

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Jimena García San Miguel es el alma mater de Volvoreta Bodas.

Si tuviéramos que definir a Jimena con una palabra sería dulzura. Y es que ella, como sus fotos, es una oda a la bondad, la sensibilidad, la alegría y la ilusión. Y esto es lo que consigue en sus reportajes: belleza, naturalidad, creatividad y frescura.

Especialistas en inmortalizar la felicidad y observar aquellos detalles que a los demás se nos escapan: un invitado despistado, un niño haciendo muecas, una sonrisa llena de significado…. Los álbumes de Volvoreta son espontáneos, desenfadados y divertidos. Al verlos, uno tiene la sensación de que en algún momento de su vida, asistió a esa boda… y disfrutó.

Fotografía Volvoreta Bodas

Caricia y mirada inmortalizada por Volvoreta Bodas.

Habituales en publicaciones como Vogue, Telva y Hola, aunque dominan la técnica, con sus robados consiguen que su arte parezca cosa de niños. Incluso logran que los novios se olviden de su cámara para ofrecer así sus secretos mejor guardados. Y, para En tu boda me planté, el arte fotográfico trata justo de esto: transmitir emociones y pasar desapercibido para captar la magia del momento.

Y, haciendo referencia a su nombre –volvoreta es mariposa, escrito con b, según la Real Academia Galega– sólo les falta… volar.

Sobre Jimena…

¿Estás casada?

No

¿Cómo te gustaría que fuera tu boda?

Mi novio y yo somos muy sencillos, Él es amante del mar y yo, de la naturaleza. Organizaría una ceremonia íntima de 30 personas en la terraza de mi casa familiar, en Sanxenxo, encima de la playa. Después, iríamos toda la familia y amigos navegando en diferentes barcos hasta la Isla de Ons, en las Rias Baixas. En el chiringuito El pirata, nos reuniríamos con el resto de los invitados para hacer una gran fiesta.

Como invitada, ¿cuál ha sido la boda más especial a la que has asistido?

Como invitada he asistido a muy pocas bodas en mi vida y nunca he ido sin mi cámara. Mis amigas se lo pasan bomba cuando vamos juntas a bodas. Nos pasamos la hora del cóctel haciéndonos fotos. Recuerdo con especial cariño la de mis amigos Titi y Olas, en Galicia. Se trataba de la primera amiga del grupo que se casaba y el primer evento de este tipo al que asistía con todas mis amigas. Fue inolvidable el momento en que en plena fiesta el saxofonista empezó a tocar y unas 400 personas empezaron a saltar. ¡No cabía  nadie más más en la pista!

Fotografía Volvoreta Bodas

Momento álgido captado por Volvoreta Bodas.

Como fotógrafa…

¿Qué caracteriza tu trabajo? Y, ¿qué te diferencia de la competencia?

Creo que lo que caracteriza mi trabajo es la sencillez y la cercanía. Yo soy una persona muy, muy sencilla. Me gusta retratar la felicidad de cada día, los gestos tontos de cariño… Los mejores momentos de la vida son los más simples: ver a mi abuela acabarse una bandeja de pasteles, a mi novio inventarse las canciones… Creo que justo estos son los momentos que más de gustan de una boda: un novio sensible, una novia que tropieza y se ríe, una mirada de complicidad, un padre nervioso en el coche camino al altar…

No sabría decirte qué me diferencia de la competencia. Supongo que romper esa seriedad que implica tener un negocio. La cercanía permite que te muestres como eres. Así, doy pie a que los novios me conozcan y poder hacer yo lo mismo con ellos. Suelo decir que lo importante no es buscar mi cámara, sino preocuparse de darle tus mejores miradas a tu pareja. Ahí es cuando yo estaré atenta.

¿Cuál ha sido tu proyecto favorito?

Llevo casi siete años haciendo bodas y tengo muchos recuerdos preciosos. Recuerdo con mucho cariño la primera boda que hice. Tenía 21 años y se casaba la hermana mayor de una familia formada por cuatro hijas. Con los años, se han ido casando las otras tres hermanas y he ido retratando cada boda. Es muy especial ver cómo van cambiando sus vidas y cómo toda la familia se acuerda de ti.

Como experiencia diferente, este año he trabajado en una boda en Risikesh, India (en breve podréis verla en la web). Fueron tres días de ceremonia y… ¡parecía que no tenía fin! Había 500 invitados y los indios me aceptaron en su familia como una hija más. Esta boda hindú la he vivido como si fuera la hermana de la novia. Lo mejor de todo: a los tres días, a las 06:00 am… ¡empezó la ceremonia de casamiento!

¿Qué consejo darías a los futuros novios?

Que hagan la boda de sus sueños y no se rijan por deseos ajenos. Que el día de la boda, pase lo que pase, disfruten del evento. Si llueve, que bailen bajo la lluvia; y si hace sol, que disfruten del jardín. Ante unos novios felices y sonrientes, no hay tiempo ni imprevisto que arruine el día. Novios eufóricos implican invitados eufóricos.

¿En qué boda te hubiera gustado trabajar?

En aquella en la que la novia quería contratarnos pero por logística no pudimos cubrir su evento. Es precioso que confíen en ti para un día tan importante.

Datos de contacto: www.volvoretabodas.com

Teléfono: 669 970 662
Dirección: Lagasca 78. Madrid (previa cita)
Precio medio: 2.000€

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